Un dÃa de mi vida, aun muy joven e inexperta, caminaba buscando un lugar legendario y mÃstico, ya que contaban que ahà se encontraba la fuente de la eterna felicidad, emprendà mi búsqueda y ya estando en el camino me perdÃ, de un momento a otro no sabia donde me encontraba, tan solo segundos antes el paisaje era brillante, el aire fresco, la brisa soplaba e inspiraba liberta y yo me sentÃa ansiosa de encontrar aquel sitio, emprendà este incierto viaje, ya que estaba segura de que ahà estarÃa aquella maravillosa promesa de la que tanto habÃa escuchado hablar.
Un minuto mas tarde di un giro inesperado, los matices se trasformaron pero algo al final de aquel camino llamo mi atención, creà que podrÃa explorar un poco y luego regresar, me adentre un poco temerosa y al sentir seguridad deje de preocuparme, inocentemente fui adentrándome sin medir la distancia recorrida, de repente estaba dentro de un laberinto y ya ahà no vi mas la salida, intentaba encontrarla recordando los lugares por los que habÃa pasado para llegar a donde me encontraba, pero mi memoria ase habÃa hundido en una laguna, realmente no sabia que pasaba, y mas que intentar comprenderlo, me enfocaba en la huida, sentÃa que mi vida corrÃa peligro, que algo podrÃa suceder y que quizá si no me apresuraba en lograr el escape el tiempo apremiarÃa para dejarme ahà sepultada.
En tanto mas deseaba salir, más pérdida me sentÃa, irreversiblemente estaba atrapada. Tantos eran mis esfuerzos que empecé a sentir una fatiga intolerable, ya no podÃa más, estaba exhausta, daba vueltas y vueltas sin lograr algo productivo. Al principio sentà mucho miedo, estos lugares emanaban una vibra que me invadÃa dominantemente, se veÃan sórdidos, malévolos y peligrosos, pero sobre todo desolados y vacÃos, como si la muerte mas cruel hubiera arrasado con todo; las calles cargadas de soledad, estrechas y asfixiantes, me arrastraban hacia el interior del sitio, y en cuanto intentaba una nueva estrategia, sin darme cuenta, estaba más cerca del final.
Poco a poco algo entro en mi cuerpo, empecé a perder mi dominio sobre el, ya no era mÃo, algo lo adormecÃa, caà a suelo y no pode moverme, estaba ahà tirada y desesperada, sin ninguna esperanza de ser rescatada, nadie sabia a donde me dirigÃa cuando me fui, solo salà sin decir nada, y en ese momento creà que nunca mas regresarÃa a mi hogar. Mi sufrimiento fue tan grande y mi desesperanza aun mayor, perdà no solo mi cuerpo, sino también mi mente, caà en un estado de inconciencia y hacia cosas absurdas y sin sentido, que yo esperaba me ayudaran, pero fracasaba por lo ilógico de los razonamientos, obviamente no habÃa nada de claridad en mi, asà que me deje llevar por la agonÃa, deje de luchar y me resigne a mi triste final, creyendo que era lo peor que podrÃa haber imaginado.
No fue asÃ, aun faltaba más dolor, eso no era ni un poco de todo lo que paso después. Finalmente pude ver al demonio que habÃa hecho todo aquel desastre, era una especie de espectro maligno y cruel, el amo de las sombras que habÃa destruido con un mágico hechizo toda la luz de aquel mundo y todas las criaturas maravillosas que habitaban en el, todo por su egoÃsta deseo de reinar y ser el único dueño, pero este mismo deseo lo llevo a quedarse solo, por mucho tiempo no pudo ejercer su poder sobre algún otro ser y ya se habÃa aburrido de la situación, entonces me percibió cerca, uso su poder para tenderme una trampa y llevarme directamente hacia el, yo muy inocentemente no advertà nada de esto y lo deduje hasta que el desapareció.
Mientras estaba junto a mi hizo lo que quiso comigo, hurto mi energÃa y conforme crecÃa mi miedo él se hacia mas poderoso, las torturas empezaron y yo ya no ponÃa resistencia alguna, hasta que un dÃa todo mi dolor se acumulo y no se como, solo hice todo lo humanamente posible para escapar de él, no podrÃa describir todas las dificultades que pase, todo el esfuerzo que invertà y mucho menos de donde obtuve el valor y poder para hacerlo, lo que si puedo decir es que lo hice, y que por eso ahora les puedo contar la historia de este lugar del inframundo, de lo que no es mundo.
Del demonio no supe mas nada, solo se que esta vivo en mi recuerdo y que aunque duele saber que aun existe se que ya yo no le temo.
Por Melisa Gutierrez….

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